Taller de Animación en Santa María Tlahuitoltepec

José Iñesta | @inestajose

En octubre pasado se realizó el primer piloto de nuestro proyecto de Animación desde las Fronteras, que busca que comunidades y sectores de la población que viven en las fronteras de nuestra sociedad, aprendan algunas técnicas de animación que les permitan expresarse.

Para este primer piloto del proyecto, se trabajó con algunos miembros de la comunidad indígena de Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca, así como con asistentes a la 2ª Cumbre Continental Indígena realizada en esa comunidad, con la participación de algunos integrantes de Negro Taller. Aquí algunos aspectos relevantes que creemos que vale la pena compartir:

1. Muchas comunidades (mestizas e indígenas) están muy familiarizadas con la tecnología. Ya disponen de servicios de internet, telefonía celular, y usan estas herramientas como mecanismos para comunicarse con el exterior. Basta visitar el “cyber” de la comunidad para ver el uso intensivo que hacen de las redes sociales. Al enseñarles una nueva herramienta o posibilidad de usar la tecnología, se sentían motivados para seguir explorando y aprendiendo nuevas formas de realizar arte visual.

2. Los participantes del taller explicaron la importancia que tiene la lengua en su comunidad y en su entorno. Describieron lo importante que es para ellos poder dejar un legado en su lengua, aunque alguien más lo traduzca para se “entienda.” De hecho, en varias animaciones, que aunque sólo eran musicalizadas, aparecían una gran cantidad de simbolismos y códices relevantes a lo más profundo de sus raíces. Quizá no estaban en mixe, maya, o náhuatl, pero llevaban un alebrije que representaba la región Oaxaqueña, los colores de la bandera indígena de Bolivia, o el gabán de la región Mixe.

3. A pesar de estar trabajando con indígenas de diferentes edades, comunidades, y géneros, algo que fue sorprendente fue su capacidad de organizarse y trabajar en equipo. Se dividían las tareas y se hacían negociaciones en las que se llegaba a acuerdos por unanimidad. Dividían el trabajo en labores equitativas y cada uno era responsable de la parte que le tocaba. No había un líder que destacara, sino que el equipo y el trabajo era la guía que organizaba a los colaboradores.

4. Después de haber tomado el taller, el mismo grupo regresaba para aprender nuevas técnicas de animación y para adaptarse a un nuevo equipo de trabajo. A pesar de ser el mismo taller, lo tomaban y participaban como si fuera la primera vez.

No cabe duda que los contenidos valiosos también surgen de los márgenes de lo cotidiano. Allá en la sierra Mixe se hacen cosas extraordinarias y prueba de ello fueron los 8 cortometrajes que realizaron varios indígenas de diferentes comunidades, que ahora son legado de este evento y espacio que juntó la necesidad de contar una historia y la tecnología que les ayudó a llevarla a cabo.

Y como se dice en Mixe: Ja-jabom, que quiere decir, hasta pronto!

#animaciónmexicana #curso #nota #fronteras

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